Tres claves para ganar coraje y superar tus temores

También hay una serie de técnicas generales de autoayuda sencillas y muy eficaces para dejar atrás los temores irracionales: 

  • Dale la vuelta al pensamiento. Cuando tengas pensamientos negativos e imágenes atemorizantes, trata de cambiar las ideas nocivas, del tipo “ese perro va a morderme”, por otras positivas y realistas: “El perro está bien sujeto”. O piensa en los placeres de descansar en una playa del Caribe, en vez de pensar en los peligros improbables del vuelo que le traslada hacia allí.
  • Deja de escarbar el pasado. Buscar una explicación a nuestro miedo, hurgando en el ayer, con la esperanza de arrancarlo de raíz, casi nunca da resultados, porque algunos de los hechos a los que atribuimos el miedo no son verdaderos, y otros se hallan muy distorsionados. Es más práctico enfrentarse a esos temores.
  • Destripa tu miedo. Cuando una situación es previsible, curiosamente el miedo disminuye; en ausencia de cualquier otra información, el pavor toma las riendas, situándonos imaginariamente en el peor de los casos. Si vas a cruzar el Atlántico en barco, trata de conocer todo sobre este transporte.

Enfrenta tus miedos

El miedo persiste porque no enfrentamos la situación. Si permanecemos ante el objeto temido el tiempo suficiente, nos daremos cuenta de que no hay por qué temerlo, la activación de nuestro organismo bajaría y también la ansiedad“, según Tierno.

¿Cómo superar los miedos?

En todo caso, si lo que se teme afecta el funcionamiento personal y ajuste social, hay que buscar ayuda profesional.

Una de las psicoterapias más eficaces para eliminar el miedo sin razón es la desensibilización sistemática, que consiste en ir quitando el miedo poco a poco al paciente, hasta que sea él quien lo controle, y no a la inversa, cómo le viene sucediendo.
 
Durante este proceso, el psicoterapeuta adiestra al paciente para que se relaje mediante técnicas como la respiración profunda, la visualización y otros ejercicios, que debe practicar diariamente.

También le enseña a ir tomando el control sobre sus nervios y ansiedad, y lo lleva a soportar su miedo en dosis pequeñas pero progresivamente mayores, hasta que sea capaz de afrontar sin temor la situación, persona u objeto que lo venía atormentando.

Por ejemplo, a una persona que tiene miedo a los perros, se les muestran primero fotos de perritos simpáticos, y una vez que soportan esas dosis de temor, se pasa al siguiente grado, con perros menos agradables siempre en una situación de relajación.

Si estás padeciendo algún tipo de fobia o miedo, no dudes en consultárnoslo.

¡En Psicovitale, nosotros podremos ayudarte a superarlo!

Temores que “matan”

Esta clasificación incluye desde los miedos a los lugares abiertos, altos o cerrados, los objetos puntiagudos, a cruzar calles o puentes, a los relámpagos, el agua, las tormentas, la noche o el fuego, hasta los temores a todo tipo de enfermedades, al dolor, la muerte, a ser enterrado vivo, al contagio, a ruborizarse, a vomitar, a envenenarse, a accidentarse o las hemorragias.
 
También son muy comunes las fobias a todo tipo de animales, como serpientes, insectos, gusanos, ratones, gatos ó perros, a ciertos alimentos como las carnes y alimentos grasos, así como a la sangre, a las inyecciones, al dentista o a atragantarse.
 
Los miedos a la muerte, a la oscuridad, a la suciedad y a los espacios cerrados son otros de los miedos más habituales.

El temor a los lugares llenos de gente o solitarios, abiertos o cerrados, es la fobia más común: representa la mitad de todos los estados fóbicos que reclaman tratamiento específico.

También son frecuentes los miedos irracionales a viajar en avión, y al contacto con los demás y a hablar, comer o beber en público.
 
Las nuevas tecnologías, enfermedades, estructuras familiares y modos de relación entre las personas, generan nuevas fobias como el miedo a la informática o el miedo a lo nuevo, que afecta a las personalidades obsesivas que perciben los cambios como un peligro para el control que mantiene sobre su entorno.

El fóbico llega a configurar su vida eligiendo las actividades que excluyan el riesgo de exponerse al objeto que teme.

Las fobias se mantienen porque cuando la persona se  aleja de lo que le da miedo, su ansiedad disminuye y se siente mejor, y como con su escape elimina lo que le causa malestar, lo repite. Pero como nunca se enfrenta a la circunstancia temida, esta situación jamás deja de provocarle ansiedad.

Peligros que no existen

Las denominadas fobias surgen ante amenazas imaginarias, a diferencia del miedo, que consiste en una reacción emotiva frente a un peligro o amenaza real o posible de carácter pasajero, reconocido como lógico, y que sirve de alerta y como protección contra ese mal inminente.

Entre el 5-10 % de las personas que acuden a una consulta de psiquiatría lo hacen por algún trastorno fóbico, y en su mayoría son mujeres.

Aún se ignora a ciencia cierta qué ocasiona un miedo irracional y los expertos defienden distintas teorías sobre su origen, pero se sabe que en su aparición pueden intervenir factores fisiológicos, psicológicos y genéticos, por separado o en combinación.
 
Lo que sí se conoce es que las fobias pueden generalizarse: una persona que teme a los gatos puede llegar a temer a todos los animales. También pueden “contagiarse”, ya que ciertos individuos muy sensibles o nerviosos, pueden adquirir una miedo irracional al escuchar lo que les cuenta otro fóbico, pese a no haber pasado nunca por un episodio traumático en la realidad.

“Las fobias pueden aparecer debido a una experiencia negativa o traumática en el pasado: por ejemplo una persona que estuvo a punto de ahogarse cuando era niño puede padecer en el futuro una fobia a todas las situaciones relacionadas con el agua”, explica el psicopedagogo Bernabé Tierno.

También puede haber cierta influencia de la familia, ya que los padres pueden trasmitir sus miedos a sus hijos al servirles de ejemplo, así como de ciertos ambientes donde se enseña a temer a todo y a no afrontar las situaciones y temores.

Los motivos de las fobias son muy numerosos, pero se subdividen básicamente en tres tipos:

  1. Las simples, que se refieren a un objeto, lugar, sujeto o situación.
  2. las sociales, que impiden desarrollar actividades en presencia de otras personas.
  3. y las agorafobias o temor a los lugares extraños junto con una necesidad urgente de refugiarse en el ámbito seguro del hogar.

¿Qué miedos tienes? Supera las fobias irracionales

Hola a tod@s!!

En estos días os vamos a hablar de las fobias o miedos que sentimos y en la mayoría de los casos son denominados como irracionales.

El miedo puede ser un arma que ayuda al ser humano a su supervivencia, pero cuando se vuelve una reacción incontrolable e irracional, puede convertirse en una fobia y afectar la vida cotidiana del individuo.

¿Los perros y gatos te producen pavor?, ¿cuando ves una gota de sangre sientes que vas a desmayarte?, ¿las alturas hacen que tu seguridad caiga en picado?. Os proponemos algunas estrategias para desactivar las amenazas imaginarias que limitan tu vida y se multiplican con la globalización del miedo.

Vivimos en la Cultura del terror

Las amenazas que saltan continuamente a los medios de comunicación y nos mantienen en vilo como, por ejemplo, la crisis del precio del petróleo, las guerras, el calentamiento global del clima, sida, atentados terroristas,  gripes no comunes y otras nuevas enfermedades, violencia doméstica, ataques masivos de virus informáticos, recesión económica, etc., terminan produciendo en el ser humano una auténtica globalización del miedo, tienen un especial impacto en las personas propensas, funcionando como un gatillo que dispara los casos de fobias, despertándolas o empeorándolas.

 ¿Presientes que vas a perder el control, estás convencido de que va a ocurrir algo terrible y buscas la forma más rápida de huir? ¿Tu boca se reseca, tu pulso se acelera y tu respiración se dificulta? ¿Sudas más, tiemblas, tienes sensaciones de náuseas y desmayo?

¿Comienzas a escapar de todas las circunstancias que puedan producirte temor y evitas todas aquellas situaciones que puedan estar relacionadas con la situación o el objeto que teme?

Éstos son los síntomas de los miedos irracionales, exagerados y persistentes ante un objeto, situación, actividad o estímulo determinados, los cuales determinan un deseo imperioso de evitar aquello que se teme.

Si no se solucionan, terminan controlando, limitando y condicionando la vida, alterando lo que se siente, piensa y hace, produciendo un continuo malestar y angustia.

Los miedos irracionales condicionan la vida, merman la actividad y aumentan la incapacidad, comprometiendo seriamente el bienestar de persona, y ocasionando desajustes que van desde problemas conyugales y la restricción de viajar, hasta la incapacidad laboral y la reducción del contacto social.

Creo que mi pareja no puede vivir sin mí: codependencia emocional

Hola a tod@s!

En uno de nuestros posts explicamos en qué consistía la dependencia emocional. Hoy comentaremos sobre un tema similar pero diferente: la codependencia emocional.

La codependencia emocional se trata también de un tipo de dependencia afectiva en el que la persona que lo manifiesta tiende a buscar parejas con problemas, bien de dependencia de sustancia o comportamentales.

La persona con codependencia ejerce un rol de cuidador de forma patológica, ya que se olvida de sus propias necesidades por volcarse en su pareja y en los problemas de ésta. Creen que su pareja no puede salir adelante si ellos no están ahí para ayudarlos. La persona afectada de codependencia tiene una necesidad excesiva de reconocimiento y busca satisfacerlo a través de solucionar los problemas de su pareja.

Este tipo de relaciones suelen provocar un gran sufimiento a la persona con codependencia, ya que suelen escoger compañer@s sentimentales muy problemáticas, lo que ocasiona que se sientan frustrados por no poder ayudarlos.  Además del sufrimiento que ocasiona la relación, las personas con codependencia acaban aislándose y descuidando todo lo relacionado con su persona (aspecto físico, trabajo, estudios, amigos, familia, etc.)

¿Cómo lo abordamos en terapia?

  • Trabajando la autoestima
  • Cambiando aquellos pensamientos no ajustados (p.ej. “tengo que ayudar a mi pareja aunque no sea bueno para mí”)
  • Estableciendo un espacio para el desarrollo personal al margen de la pareja (tiempo para el cuidado personal, ocio, amigos, familia, etc.)
  • ….

Si estás en esta situación o lo has estado no dejes de ponerte en manos de un psicólog@ ya que podrán ayudarte a sentirte mejor  y enseñarte cómo afrontar tu relación de forma saludable.

 

No aguanto más en mi trabajo: estrés laboral o síndrome de burnout

¿En qué consiste el burnout?

Desde hace unos años se ha investigado lo que se ha denominado el síndrome de burnout que consiste en mostrar una respuesta excesiva de estrés en el ámbito laboral. Hay tres dimensiones básicas que caracterizan a este síndrome:

  • Agotamiento emocional: nuestros recursos afectivos han sido superados por el estrés producido por el contacto diario con los clientes, alumnos, pacientes  o compañeros de trabajo en general.
  • Despersonalización: se desarrollan sentimientos negativos hacia las personas con quienes trabajamos, que se traducen en comportamientos y actitudes hostiles.
  • Baja realización personal: evaluamos de forma negativa nuestra labor, lo cual afecta a nuestra autoestima y a nuestras relaciones con los demás.

 

¿Cuáles son sus consecuencias?

Las consecuencias del burnout son múltiples: cansancio, disminución de la vida social, sensación de fracaso personal, considerar que las propias capacidades y habilidades son escasas para hacer frente a las tareas y despersonalización. La despersonalización implica sentimientos negativos,
incluidos el cinismo, hacia las personas con las que se trabaja. Se produce una
deshumanización, un endurecimiento afectivo que conduce a que el trabajador culpe por sus problemas a quien recibe sus servicios.

¿Qué podemos hacer para afrontar el estés laboral?

  • Cuida tus hábitos:

– Dedícale el tiempo que necesitas a dormir y descansar.
– Cuida tu dieta.
– Incorpora a tu rutina diaria algún ejercicio físico.
– Evita el tabaco, el alcohol, el consumo de estimulantes, etc.
– Dedica algún momento al día a hacer algo que te relaje.

  • Planea actividades gratificantes fuera del trabajo. Un periodo de dos a cuatro horas de ocio ayuda a conseguir una mejor salud general.
  • Márcate límites temporales en relación con tu trabajo:

– Establece un horario razonable para dejar de trabajar.
– Dedica el tiempo necesario al desayuno, la comida, etc.
– Procura tomarte pequeños descansos durante la jornada laboral.

  • Márcate objetivos realistas y alcanzables. Una agenda poco realista es una mala estrategia para aumentar la motivación y contribuye a aumentar el estrés.

Para terminar queremos dejaros algunas preguntas para que reflexionéis:

  • ¿Últimamente te sientes tenso, nervioso o irritado con facilidad?
  •  ¿Te bloqueas frente a difi cultades que en otros momentos no supondrían un mayor problema?
  • ¿Te cuesta concentrarte?
  • ¿Te sientes excesivamente cansado?
  •  ¿Duermes peor?
  • ¿Se han hecho más frecuentes algunas molestias físicas: sensación de inquietud, tensión en la espalda o en la nuca, dolor de cabeza, digestiones difíciles…?

Si la respuesta a la mayor parte de estas preguntas es afi rmativa, tal vez
sea el momento de empezar a detectar la tensión y tratar de reducirla. No dudes en ponerte en manos de un profesional que es quien mejor podrá ayudarte.