Archivo por meses: julio 2012

No sé controlar mi ira

Todos nos hemos enfadado alguna vez por algo que nos ha ocurrido, sin embargo, hay personas que de forma sistemática se enfadan y no son capaces de gestionarlo; hablamos entonces de escaso control o manejo de la ira.

La ira, tal y como hemos señalado, se trata de una emoción necesaria en nuestro día y a día y que surge en diferentes situaciones pero se convierte en problemática cuando no se ajusta al contexto dónde se produce.

¿En qué situaciones experimentamos ira?

-Cuando las cosas no salen como esperábamos

-Cuando alguien nos ofende o ataca física y/o verbalmente

-Cuando pasamos por una situación que nos genera malestar (de salud, económica, etc.) y escapa de nuestro control

¿Cuándo hablamos de un escaso control de ira?

–  Cuando se “salta” a la mínima (p.e. cuando alguien nos lleva la contraria)

–  Cuando nuestro estilo de comunicación se convierte en agresivo (p.e. “eres un idiota” en lugar de “te has equivocado”)

– Cuando se compromete la propia integridad y la de las personas que nos rodean (p.e. intentar agredir física o verbalmente)

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¿Qué consecuencias tiene?

Una importante consecuencia es a nivel de salud física, ya que múltiples estudios han demostrado que los ataques recurrentes de ira generan alteraciones cardiovasculares (p.e. incremento de la presión sanguínea) lo que puede desencadenar en un trastorno cardiovascular.

Otra consecuencia importante es a nivel de relaciones interpersonales. La falta de control de ira puede hacer que se deterioren nuestras relaciones laborales, familiares y especialmente la relación de pareja.

¿Cómo abordarlo?

Desde Psicovitale abordamos este problema a través de:

-enseñar a relajarse antes de la explosión de ira

-tomar conciencia de lo que ocurre antes y después a los episodios de ira

-modificar el nivel de ira (técnicas atencionales y conductuales)

Si no sabes cómo gestionar tu ira, no lo dudes, y ponte en manos de un profesional que podrá ayudarte a controlarla.  

Mi problema es la comida: los trastornos de la alimentación

Hola a tod@s!

Con la llegada del verano todos nos preocupamos mucho más por nuestra imagen. Dede hace meses se han puesto en marcha la operación bikini o acudir de forma regular a los gimnasios para estar lo mejor posible. Esto que a priori podría ser algo positivo para mejorar nuestra imagen y autoestima, puede tener consecuencias negativas derivando en diferentes problemas. Por ello, hoy queremos reflexionar sobre una  posible consecuencia adversa: los trastornos de la alimentación.

Un trastorno alimentario implica más que simplemente hacer dieta para perder peso o hacer ejercicio todos los días. Se trata de comportamientos alimentarios extremos: por ejemplo, dietas que nunca terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas. También guarda relación con personas que no salen con amigos porque creen que es más importante salir a correr para contrarrestar el dulce que comieron más temprano.

Los trastornos alimentarios más comunes son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (más conocidas como “anorexia” y “bulimia”). Pero existen otros trastornos relacionados con la alimentación que se están volviendo más comunes, como el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con la imagen corporal o las fobias a determinados alimentos.

Anorexia

Las personas que padecen anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal. Se restringe la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas: ingieren grandes cantidades de alimentos y luego tratan de deshacerse de las calorías induciendo el vómito, tomando laxantes, haciendo ejercicios físicos en exceso, o mediante una combinación de estas.

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Bulimia

La bulimia es similar a la anorexia. En el caso de la bulimia, quien la padece se da grandes atracones de comida (come en exceso) y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido o el ejercicio físico en exceso para evitar subir de peso. Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También puede conducir a comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos que son difíciles de evitar).

El diagnóstico de la bulimia se da cuando una persona recurre a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no equivalen a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer más sano.

Las personas con bulimia comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida basura o poco saludable) y suelen hacerlo a escondidas. Con frecuencia comen alimentos que no están cocidos o que aún están congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia luego recurren a los vómitos, a los laxantes o al ejercicio físico excesivo.

Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas con anorexia suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas de peso.

Trastorno por atracón (sobreingesta compulsiva)

Este trastorno alimentario es similar a la anorexia y la bulimia en que la persona se da atracones regulares (más de tres veces por semana). Pero, a diferencia de los otros trastornos alimentarios, las personas con este trastorno no intentan “compensar” el exceso con purgas.

La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón (o sobreingesta compulsiva) implican patrones de alimentación no saludables que comienzan de manera gradual y llegan al punto en que la persona no logra controlarlos.

Si estás teniendo problemas con la aliementación no dudes en comentárselo a tus seres queridos, que seguro que te darán el apoyo y cariño necesario para salir adelante. No dudes en ponerte en manos de un profesional que podrá ayudarte a gestionar este problema de forma efectiva.