Vivir con dolor crónico

 El dolor es una experiencia aversiva muy común en nuestra vida. Se vive como desagradable y muy molesta, aunque tiene un papel biológico adaptativo, es decir, es una señal de alarma nos indica que algo no funciona como debiera en nuestro cuerpo. Se considera que hay dolor crónico cuando se padece éste más de cien días al año.

El dolor no es sólo un síntoma físico sino una experiencia compleja que influye en los factores fisiológicos y emocionales. Pensemos por ejemplo en un futbolista que durante un partido de fútbol recibe una entrada muy fuerte y es retirado por el entrenador; el futbolista se enfada y no entiende por qué su entrenador le retira del campo de juego ya que él quiere seguir jugando. Esto se explica porque no es que el futbolista no se haya hecho daño sino que su cerebro está enfocado en el partido y no en la experiencia de dolor. Con este ejemplo queremos ilustrar que la experiencia de dolor no depende únicamente de la intensidad de la lesión sino del contexto y del estado de ánimo. Por todo ello, se recomienda un abordaje al dolor multidisciplinar: médico y psicológico.

Los efectos del dolor crónico

El dolor crónico crea un impacto en la vida de la persona en todos sus ámbitos (personal, laboral, familiar, social). Genera una dramática reducción de su actividad, lo que provoca que la persona se vaya aislando. Este progresivo aislamiento hace que la persona se sienta cada vez más sola e incomprendida. A su vez, esto hace que la persona ponga toda su atención en su dolor, lo que hace que la percepción de éste sea cada vez mayor.

La persona convierte al dolor en el centro de su vida y comienza pensar en la causa del dolor, su curso y sus consecuencias; esto deriva en pensamientos catastrofistas del tipo “soy un inútil”, “así no puedo vivir”, etc.

El tratamiento psicológico se enfoca a:

  • Educar sobre el dolor
  • Aumentar la percepción sobre el dolor
  • Dar un nuevo significado al dolor

Si tienes dolor crónico no dudes en acudir a un psicólogo ya que podrá ayudarte a entender y a afrontar tu dolor.

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