Cuando sentimos que el estrés nos consume y no podemos más…

A veces, pasamos por periodos de nuestra vida en los que parece que se nos acaban las fuerzas y no podemos más. Esto sería debido a diferentes estresores cotidianos que inciden sobre nuestra salud poco a poco, es el denominado estrés.

El estrés depende de varios factores y de su interrelación entre ellos. Para que se dé una respuesta de estrés tiene que haber un agente estresor interno o externo lo suficientemente elevado e importante. A su vez, el estímulo debe ser percibido como una amenaza desde el punto de vista subjetivo de la propia persona, y por último, se ha de carecer de los medios para hacer frente a la posible amenaza con soltura y comodidad.

Dependiendo de estos tres factores un determinado agente estresor podrá provocar diferentes respuestas positivas o negativas: de placer, incomodidad, ansiedad, miedo ó pánico, entre otras.

Si el estímulo es percibido como un agresor y se mantiene durante un periodo de tiempo, el cuerpo responde frente a un peligro y pasará por varias fases: las fases de alarma, resistencia y agotamiento.

En cada fase se producirán los efectos negativos que sobre el organismo tiene el exceso de estrés acumulado cuando éste se mantiene en el tiempo más allá del propio nivel de adaptación de la persona.

Pero, ¿en qué consiste cada una de estas fases por las que pasamos cuando estamos siendo víctimas de un proceso de estrés?

En primer lugar, la fase de alarma llega cuando el cuerpo se da cuenta de que está sufriendo una amenaza inmediata y real y se defiende de ésta. El cuerpo responde a esta amenaza incluso sin que seamos conscientes de ello, y nos prepara para enfrentarnos a él con todas nuestras fuerzas. En esta fase el cuerpo se prepara a para la lucha o la huida ante el peligro. La lucha o la huida quemarán las energías y si todo salió bien, el cuerpo se recuperará con normalidad de este esfuerzo.

El inconveniente de esto es que una reacción ante una amenaza repetida en un gran número de veces por estresores menores, exige al cuerpo a someterse a una carga forzada de forma continua que no exenta de riesgos, por pequeño que sea el estresor, ya que el cuerpo lo va acumulando.

En segundo lugar, la fase de resistencia se da cuando la fase de alarma se repite reiteradas veces o se mantiene en el tiempo. Ante esto, el cuerpo reacciona adaptándose al esfuerzo que está sufriendo, como por ejemplo, vivir en un piso con vecinos ruidosos diariamente. En este caso, si no puede hacerse nada para volver al equilibrio normal, el cuerpo termina adaptándose a la situación dada, aunque esto tiene consecuencias, una sobrecarga en el cuerpo por haberle sacado del equilibrio en que se encontraba tan cómodo. Ante esta situación, el cuerpo sigue funcionando pero no de la misma manera que antes ya que estamos llevando una sobrecarga sobre nuestro cuerpo, que aunque nos adaptemos al nuevo esfuerzo, esto va incidiendo sobre nuestra salud poco a poco, incluso sin darnos cuenta muchas veces o considerándolo normal.

¿Qué efectos puedo notar cuando me encuentro en esta fase de resistencia?

•   Dolores de cabeza ocasionales, que se repiten poco a poco más a menudo

•   Una fatiga crónica que no parece desaparecer con el reposo, antes si lo hacía.

•   Problemas circulatorios, pesadez en las piernas, varices quizás.

•   Contracturas musculares en cuello, dorso y zona lumbar, que no ceden descansando.

•   Pérdida ocasional de memoria, que aumenta y me irrita al principio.

•   Dolores de estómago, problemas para hacer la digestión, estreñimiento.

•   Tics nerviosos.

•   Dificultad para dormir, o descansar.

•   Aumento de las adicciones, comida, bebida, tabaco.

•   Falta de concentración.

•   Pesimismo.

•   Sensación de fracaso

Y, por último, después de todo este proceso, llega la fase de agotamiento. Ésta se da cuando llega un momento en que el cuerpo no puede continuar más con el esfuerzo que está ejerciendo, tras la resistencia continua a la que está siendo sometido, ya que las energías se agotan. El equilibrio interno de la persona después de estar siendo amenazado durante un largo periodo de tiempo, se rompe. Debido a esto, el sistema inmune se ve afectado, al igual que disminuye la capacidad de resistir a los agentes patógenos de cualquier tipo, nuestra salud se resiente, incluso dando lugar a la aparición de una enfermedad.

Por ello, es muy importante identificar, cuanto antes, si estamos pasando por un periodo de estrés y tratarlo, principalmente cuando nos vienen los primeros síntomas en la fase de alarma, antes de llegar a la fase de agotamiento, puesto que la recuperación será mucho más tardía, incluso pudiendo dejar secuelas en nuestra salud como: Hipertensión, úlceras, infarto, cáncer, infecciones, etc.

 

0 pensamientos en “Cuando sentimos que el estrés nos consume y no podemos más…

  1. Casimiro López

    Interesante articulo… no creía que el estress pudiera ser tan perjudicial: aumentan las adicciones, falta de concentración, pesimismo, sensación de fracaso… síntomas todos ellos que influyen en una persona a diario. Mi pregunta es ¿es el mundo que nos ha tocado vivir, o también existe el estres en la vida rural?

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    1. PsicoVitale

      Muchas gracias por tu comentario Casimiro. El estrés es un proceso necesario en nuestra vida cotidiana, si no sintiésemos estrés no haríamos nada de nada. El problema es cuando el estrés inunda nuestra vida y percibimos cualquier cosa o acontecimiento como una amenaza. Es cierto que la vida en las ciudades propicia que se de el proceso de estrés pero el componente más importante es lo que nosotros pensamos de lo que nos rodea; por ello, incluso en un entorno rural podría darse el proceso de estrés. Conclusión: está en nuestras manos no dejarnos inundar por el estrés.

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